sábado, 28 de marzo de 2015

¿QUIENES SOMOS?











FRATERNIDAD MISIONERA ESNICIA
Salud interior - física - económica







¿QUIÉNES SOMOS? 

El Eco Profundo de la Existencia

En la vastedad del ser, donde la pregunta "¿quiénes somos?" resuena como un eco ancestral en el silencio del alma, la Fraternidad Misionera Esnicia emerge, no como una mera institución, sino como un santuario, un ancla para almas peregrinas. Somos el tejido invisible donde cada hilo, sin importar la geografía de su origen o el relato de su pasado, se anuda al vasto manto de la humanidad, conformando una gran y diversa familia. Nuestra esencia no reside en estructuras de piedra o en fronteras impuestas, sino en la vibración de una conciencia colectiva que anhela el despliegue de lo más íntimo y sagrado: la expansión personal hacia horizontes inexplorados, el florecimiento cultural que enriquece el espíritu humano, y la ascensión espiritual que nos conecta con el propósito último. Nos dedicamos a la alquimia de la vida, buscando el mejoramiento de su calidad no solo en lo tangible, sino en la profundidad del alma, propulsando el crecimiento integral de cada ser, para que su existencia no sea una simple sucesión de eventos, sino una obra maestra en constante construcción.

¿CUÁLES SON NUESTROS HORIZONTES? 

El Tapiz Desplegable del Propósito

Nuestros objetivos son los faros que iluminan el camino en la penumbra de la fragmentación, las promesas que susurramos al viento de la trascendencia:

  • Abrazar la Totalidad del Ser: Nos proponemos ser la mano tendida que ofrece modelos de atención integral, abarcando cada dimensión de ese universo complejo que es el ser humano. Buscamos dar respuesta no solo a las necesidades manifiestas, sino al eco silencioso del alma, a las grietas existenciales del momento, siempre con la calidez de un hogar y la calidad de un saber profundo, tejiendo mecanismos de ayuda mutua que son el reflejo de nuestra interconexión.
  • Forjar el Destino en la Plenitud: Nuestra senda nos lleva a promover, crear e implementar actividades que transfiguran la calidad de vida en una danza con el ser, impulsando el crecimiento cabal de la persona. Aspiramos a ser el espejo que le permita a cada individuo descubrir el mapa de su propio destino, no como una imposición, sino como una vocación, forjándolo con la prosperidad entendida como plenitud interior y el éxito como la realización del propósito más elevado y auténtico.
  • Sanar las Heridas del Vínculo Social: Nos extendemos como un puente sobre los abismos del desamparo, promoviendo, creando, implementando y desarrollando programas de servicios sociales. Estos están destinados a la prevención del vacío existencial, a la atención de la vulnerabilidad, a la rehabilitación del espíritu quebrado y la resocialización de aquellos que, por avatares de la vida, se han sentido ajenos al tejido común.
  • La Compasión sin Límites, el Abrazo que No Discrimina: Nuestra misión se extiende, como un manto de compasión pura, a quienes rozan el umbral del tiempo —nuestros ancianos, eco de sabiduría y memoria viviente—, a los que navegan las aguas turbulentas de la enfermedad terminal, ya aquellos que, en la quietud forzada de los muros penitenciarios o en las casas de reposo, anhelan la luz del reencuentro con su esencia y con la dignidad. inalienable de su ser.

¿CÓMO TEJEMOS EL CAMINO? 

El Arte Incesante del Devenir

El sendero que construimos no es un mero conjunto de técnicas, sino un proceso alquímico, un arte incesante del devenir:

  • La Fragua del Espíritu: Mediante talleres que no son meros espacios de instrucción, sino crisoles donde la teoría se funde con la vivencia, permitiendo que la chispa de la creatividad se encienda. Son la senda para que cada quien, anclado en sus propias experiencias, descubra la soberanía de su destreza y la sabiduría que yace dormida en su confianza, empoderado por las herramientas que la Fraternidad le brinda como un tesoro ancestral.
  • Espejos del Alma: A través de la palabra que inspira, nuestras conferencias son espejos donde el alma se mira, dialogando consigo misma, con el santuario de la familia, con el vasto océano de la fraternidad y con la compleja trama de la sociedad, siempre desde la irrenunciable verdad de su propia realidad existencial.
  • La Brújula Interior: Con la sutileza de una brújula, nuestras asesorías personalizadas guían al ser hacia el epicentro de su existencia, invitándolo a tomar las riendas de su propio devenir, a esculpir su vida conforme a los más puros sueños y las más altas esperanzas que laten en su corazón.
  • Puentes de Conexión Silente: Mediante el sagrado espacio de la escucha activa ya a través de los diversos hilos de la comunicación posible —desde el eco íntimo de las tertulias, confesionarios de almas, hasta la vibrante alegría de los jolgorios, celebraciones de la vida—, tejemos puentes de entendimiento y comunión, reconociendo la necesidad primordial de ser oídos y comprendidos.
  • El Legado de la Palabra Escrita: Y en la palabra escrita, en libros, folletos y monografías, legamos el compendio de la sabiduría acumulada, faros de conocimiento para el viajero sediento de verdad, semillas de reflexión para el espíritu que indaga.

¿CUÁL ES NUESTRA MISIÓN INMARCESIBLE? 

El Pacto con el Amor

Nuestra misión trasciende el mero acto de hacer, es un pacto con la esencia misma del ser, una vocación inmarcesible en el tiempo: Reconciliar al hombre con su propia humanidad, con la chispa divina que habita en cada uno, con la sombra y la luz que lo conforman. Es familiarizarlo con el amor en su expresión más vasta, no como un sentimiento efímero, sino como la fuerza primordial que une, la energía que da sentido a la existencia. Y en ese encuentro con el otro, el reflejo de su propia alma, encontrar el camino hacia el yo más profundo, desvelando aquellos principios eternos que otorgan sentido, peso y esplendor a la efímera, pero sagrada, existencia. Es el arte de habitar plenamente, de amar y ser amado, de comprender que la trascendencia se teje en el hilo de la conexión.

¿Y CUÁL ES NUESTRA VISIÓN ETERNA? 

La Aurora de una Nueva Humanidad

Visualizamos la Fraternidad Misionera Esnicia como una constelación en el firmamento de la conciencia, una Pujante Familia donde cada estrella, cada fraterno, es un universo en sí mismo, soberano de su ser y de su devenir. Bajo el manto inviolable de sus libertades y derechos fundamentales, se erige un orden que no es imposición, sino la armonía que emerge del respeto mutuo y la búsqueda incansable del bien común, un bien que es el eco de la plenitud individual resonando en lo colectivo. Aspiramos a ser un modelo de unidad en la diversidad, donde la libertad de uno nutre la libertad del otro, y el amor por la existencia compartida se convierte en el nacimiento de una nueva aurora para la humanidad.

¿DONDE RESONAMOS? 

El Hilo que Nos Une

En el éter digital, donde los ecos de nuestra vocación se entrelazan con el pulso del mundo: fraternidadesnicia@gmail.com

 





PLEGARIAS

PLEGARIAS.







 Himno ESNICIO.


Con acción, disciplina y constancia;
con amor voluntad y con fe;

Con vigor en el cuerpo y el alma,
 yo esnicio gobierno mi ser.

Con la mente, la ciencia y la magia,
 yo esnicio detento el poder.

Con libertad, equilibrio y constancia,
yo esnicio trasciendo mi ser.

Francisco Urrea Pérez 





1.-

¡Oh Señor!

Pongo éste día en mis manos
mi corazón en el trabajo
y mi ser a tu disposición.
Bríndame la energía
y el encaro suficiente
para emular la sobriedad
de tu grandeza,
y la frugalidad
en la abundancia del amor.
Déjame con mi amada envejecer
y que el fruto de ésta pasión
sea la huella que dejaste.

Francisco Urrea Pérez
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2.-



Oh Dios: Hoy, como siempre, me acerco a ti, para echar de ver de mis poderes. Sé, que estoy dotado para enfrentar los  reveses propios de ésta adversidad. Es el momento de hacer uso de mi valentía y salir resuelto a procurar la ofensiva en pos sacar el mayor provecho de ésta crisis. Allá voy, pues, a la carga, cierto de mi mismo y de mi proceder.

Francisco Urrea Pérez



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3.

Señor: Agradezco mi solitario andar. Hoy, soy  como el águila cuando va a cazar. No tendré compasión de la presa, porque tú, la haz puesto ahí para mi alimento, con la condición de que yo la debo batir. La tengo que ganar. Me emplearé a fondo en éste cometido, para mostrarte que soy digno de mi propia condición.

Francisco Urrea Pérez


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4.
PADRE: Sé de los talentos que pusiste en mí. Así que a partir de ya, me obligo a emerger. No estaré más a la sombra de los demás. Hermético como siempre, apunto certero a mi objetivo, dejándome ayudar sin depender, porque estoy seguro, de mi amor por mi mismo  y de que no hay otra persona a quien yo le pueda ayudar más, que a mi propio ser.

Francisco Urrea Pérez


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5.
Hoy la espada es sólo un símbolo. La sustituyo por el poder del verbo. Vicario tuyo, estoy en la lucha, con mi prudente voz. Soberbio pero humilde, como lo hiciste tú, mi gran Patrón.
Francisco Urrea Pérez


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6.
 Firme el  pulso,  afierro el timón.
Me acompaño de ti, Señor, para que guíes mi mano por doquier.
Fortalezco mi cuerpo y mi espíritu, para cumplir en templanza mi ruta y, para que los consortes de mi destino, compartan  el camino sin olvidar su misión.

Francisco Urrea Pérez



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7.

Y el regocijo habita en mí, pero hoy no lo
hallo. Entonces hecho un vistazo en
derredor para encontrar en otro rostro la
alegría. Es normal que hoy me embargue
 la tristeza por que es el paso al júbilo.
Llamaré a quien sé que me ama y su voz
 y su presencia me alegraran.
Tu mismo, Señor, eres el amor. Me regocijaré
leyendo tu palabra en la sagrada
escritura y avanzaré por los destinos de
 mi existencia irradiando la alegría

                                                                                      Francisco Urrea Pérez 




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ME EXTRAÑO

Francisco Urrea Pérez

Soy un leño en la mitad del bosque, lejos de su hoguera.

No puedo dibujarme, no me recuerdo. Tal vez tú puedas. 

¿Y, si no sabes de mí? Aun así, te lo pido.

Déjame ver tu  rostro,  y mírame, que ahí, sólo en ése fuego, es donde saberme puedo; tu rostro en mi propio rostro.

Mi voz se encoje y se encoje, es casi un silencio; es ésa voz interior, que me  alimenta y no me deja caer, que  reconozco de ti, mi Ser Supremo.