El
Altar de la Existencia
Soy
trama sagrada,
unión de alma y piel,
donde mi humanidad
se funde en un solo ser.
Como
el mar profundo,
soy abismo y espuma;
un todo luminoso
que disipa la bruma.
El
destino me dicta
sus versos al oído,
y la suerte me busca
en lo que no he vivido.
La
muerte me llama,
susurra su invitación,
pero la vida se impone
en cada pulsación.
Habito
mi centro,
abrazo a quien amo,
y en este silencio
a lo divino reclamo.
Un
Dios sin nombres,
que en mi pecho florece,
como un río antiguo
que en mi interior crece.
Sin
templos externos,
soy mi propio altar;
asumo mi rastro,
mi forma de amar.
Con
responsabilidad
y un amor que es guía,
camino mi senda
bañado en alegría.
Mi
paso es la danza,
mi tiempo es la ofrenda,
donde el Creador y yo
somos la misma senda.
Por: Francisco Urrea Pérez
unión de alma y piel,
donde mi humanidad
se funde en un solo ser.
soy abismo y espuma;
un todo luminoso
que disipa la bruma.
sus versos al oído,
y la suerte me busca
en lo que no he vivido.
susurra su invitación,
pero la vida se impone
en cada pulsación.
abrazo a quien amo,
y en este silencio
a lo divino reclamo.
que en mi pecho florece,
como un río antiguo
que en mi interior crece.
soy mi propio altar;
asumo mi rastro,
mi forma de amar.
y un amor que es guía,
camino mi senda
bañado en alegría.
mi tiempo es la ofrenda,
donde el Creador y yo
somos la misma senda.

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